El aceite como alimento

 El aceite es uno de los alimentos que se necesitan para una alimentación saludable y completa.

Consumir aceites vegetales nos proporciona ciertas sustancias que el organismo necesita y no puede elaborar, como los ácidos grasos esenciales, indispensables para el buen funcionamiento del organismo. Son de vital importancia para el sistema inmunitario, nervioso y circulatorio, y para todas las funciones celulares, ya que son el componente principal de la membrana de estas.

Aceite para cocinar

Aceite para cocinar

Además, son una de las fuentes más importantes de vitamina E, y en modo especial el aceite de oliva. Esta vitamina destaca por su capacidad antioxidante, que nos previene del envejecimiento protegiendo la membrana celular, y estimulando el sistema inmunológico y la reparación tisular.

Tipos de aceites

Existen multitud de aceites vegetales en el mercado que nos aportan diferentes tipos de ácidos grasos. Por ejemplo, el de lino, el de germen de trigo, el de nuez y el de soja, omega-3; el de girasol, omega-6; y por supuesto, el de oliva, que nos aporta ácido oleico (monoinsaturado).

Todos ellos son buenos para usar en la cocina crudos, como aliño, pero hay que tener en cuenta que el de oliva es el que resulta más estable de todos y tiene menos posibilidad de oxidarse (enranciarse), lo que lo hace ideal para cocinar (freír). Es el que puede alcanzar temperaturas muchas más altas sin sufrir alteraciones en su estructura y que resulte perjudicial para la salud.

Los aceites vegetales de mejor calidad son los extraídos de la primera prensión en frío, es decir, los aceites vírgenes. Estos son los que se obtienen sin añadir productos químicos y sin calentar la materia prima de la cual se extraen, evitando así su oxidación en el proceso de elaboración.

Consejos a la hora de utilizar el aceite

A la hora de freír alimentos es conveniente seguir unas pautas que aseguren la calidad de esta acción y poder disfrutar, de vez en cuando, de algunos platos exquisitos y tradicionales en nuestra cocina:

  • Es importante evitar mezclas de aceites, ya que tendrán distintos puntos de quemado, y el primero que lo haga, arruinará a los demás que van en la combinación.
  • Utilizar recipientes profundos o sartenes con tapa, donde los alimentos queden sumergidos, sin quedar en contacto con el aire, para evitar que absorban demasiado aceite.
  • Lo mejor es utilizar el aceite para frituras una sola vez, aunque el de oliva se puede llegar a reutilizar siempre que no se haya quemado ni ensuciado en demasía, colándolo bien antes de su nuevo uso para evitar que queden en él restos de alimentos, y guardándolo en lugares oscuros y frescos.
  • Calentar el aceite en su punto justo, evitando que humee para no quemarlo, pero que esté suficientemente caliente para que el alimento no absorba demasiado aceite.
  • Los alimentos a freír deben estar secos, ya que el agua favorece la descomposición del aceite.
  • Es preferible envolver el alimento frito en papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

Lo ideal sería no consumir alimentos fritos, pero si no queremos renunciar a ellos, se deberán preparar correctamente y limitar su consumo a una o dos veces por semana (nunca a diario y sin que haya más de un alimento frito en una misma comida).