Introducción

La motivación es clave no solo para iniciar cambios en tus hábitos, si no también para mantenerlos. Pero no te servirá cualquier tipo de motivación. Descubre aquí qué tipo de motivación necesitas y cómo lograrla.

Trucos y Consejos

Para lograr un verdadero cambio de hábitos necesitas un tipo específico de motivación: la motivación intrínseca.
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La motivación intrínseca es aquella que obtienes por el simple disfrute, placer y satisfacción de la actividad que estás realizando. Es decir, el desarrollo de la actividad en sí constituye tu objetivo y tu gratificación, y no está asociada a recompensas externas.
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Por ejemplo, “Cocino de forma saludable porque disfruto innovando con nuevos ingredientes y me encanta el sabor de estos platos”.
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Pero, ¿Cómo puedes acercarte a la motivación intrínseca?
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Te propongo 3 claves:

  1. Identifica tu Propósito: la intención con la que realizas esa acción. Debes contestarte ¿para qué quiero comer sano?, ¿qué beneficios espero obtener al practicar una alimentación saludable?, ¿qué veo en mí al elegir comer bien?, ¿en quién me convierto?…
  2. Actúa desde tu Autonomía: sé tu mismo quien decide qué, cuándo y cómo comes, a partir de la orientación y asesoramiento aportada por un profesional de la nutrición. La autonomía conduce al compromiso. Sentirnos libres e independientes a la hora de elegir lo que comemos redundará en tu motivación.
  3. Avanza en tu Dominio, entendiendo dominio como los conocimientos y recursos adecuados para que desempeñes esa actividad. Aprende a elaborar platos saludables sencillos, cómo elegir recetas, o cómo organizar un menú saludable y apetitoso. Es importante que el reto sea para ti de una dificultad asumible y que cuentes con las habilidades suficientes para conseguirlo.

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En conclusión, para que la motivación sea tu mejor compañero en la práctica de nuevos hábitos saludables, es importante que te muevas dentro de la motivación intrínseca, y para ello debes trabajar el propósito, la autonomía, el dominio.