¡Buenos días! Hoy es un día un tanto diferente, porque vamos a hablar sobre hábitos deportivos especialmente enfocados en los niños y las niñas. Es un tema que no suele tocarse demasiado, porque realmente lo más importante en esas edades es que elijan un deporte que les guste, les motive y, sobre todas las cosas, les divierta. Sin embargo, existen algunas opciones con más beneficios que otras, por lo que se les pueden proponer primero.

El ejercicio físico es un factor importantísimo en los primeros años de nuestras vidas, porque puede ayudar de forma notable a que los huesos y los músculos gocen de un estado de salud del que disfrutaremos después, en la madurez. Además, aspectos como la coordinación e incluso las habilidades sociales se ven beneficiados con el deporte.

Una infancia diferente

Las nuevas generaciones de niños están viviendo una infancia completamente diferente a la que vivieron muchas generaciones anteriores. Es cierto que los jóvenes que tienen ahora 25-35 años ya empezaron a experimentar los cambios propios de la revolución que supusieron Internet y las nuevas tecnologías, pero la transformación no fue tan radical como lo es ahora. Esa generación, igual que la de sus padres, pasó mucho tiempo jugando en la calle, y la mayoría de ellos lo harían jugando a algún deporte o algo por el estilo.

La novedad llega ahora, con niños cuyos entretenimientos están cambiando, virando hacia actividades relacionadas con los videojuegos y el mundo virtual en general. No es ni mejor ni peor, pero hay que saber gestionarlo y combinarlo con ejercicio físico e interacción social en la vida real.

La parte positiva de todo esto es que, hoy en día, las opciones disponibles para practicar deporte son tremendamente variadas. En casi cualquier ciudad se puede elegir entre las disciplinas más típicas (fútbol, baloncesto, tenis, voleibol…) y otras mucho menos comunes, pero igual de positivas (patinaje, bádminton, pádel…). Con una oferta tan amplia, solo es cuestión de encontrar el deporte que más divierta al niño o la niña, porque así lo realizará con la misma pasión con la que juega a otras cosas.

Los deportes más beneficiosos

Se habla mucho sobre la idoneidad de los deportes de equipo, cuyas mecánicas fomentan mucho las habilidades sociales y ayudan a forjar en la personalidad valores como la solidaridad, el esfuerzo colectivo o el compañerismo. No obstante, cabe destacar que, en edades tan tempranas, incluso los deportes individuales se practican de forma conjunta. En el tenis o la natación, por ejemplo, se forman grupos de trabajo en los que existe una sensación de equipo muy similar a la de otras disciplinas puramente colectivas.

Como ya se ha dicho, lo realmente relevante es que la diversión sea el factor fundamental sobre el que gira todo lo demás, eliminando sensaciones como la obligación de ir o la competencia, innecesarios para los niños y las niñas.

La primera disciplina recomendada hoy es la natación. “El deporte más completo”, según la sabiduría popular es, realmente, una de las mejores formas —por no decir la mejor— para que los más pequeños fortalezcan sus huesos y músculos. Ideal para evitar problemas de espalda y muy beneficiosa en términos de coordinación, ir a la piscina puede convertirse en uno de los momentos favoritos de todos esos niños a los que les gusta el agua.

En esa misma línea, la danza es una actividad física con una carga de diversión tremendamente positiva. Consigue centrar el foco de atención en la música y la coreografía, haciendo que uno se olvide de que en realidad está llevando a cabo un esfuerzo igual al que hace cualquier otro deportista. En la niñez, es clave para desarrollar coordinación y ritmo, e introduce un elemento fundamental en la vida de cualquier persona: la música. Al practicarse en grupo, los niños aprenden a valorar el trabajo del resto y a trabajar en equipo.

El baloncesto es otro de los deportes que puede venir muy bien para el desarrollo de los niños. El hecho de que se realicen saltos de forma constante estimula el crecimiento de los huesos, y al ser un deporte puramente colectivo ayuda mucho con las habilidades sociales. Además, la dificultad es bastante alta, por lo que fomenta notablemente la coordinación.

Por último, hay que hablar del ciclismo. Lo primero que hay que decir es que montar en bicicleta suele ser una de esas actividades con las que todo niño disfruta mucho, así que será un deporte al que se aficione de forma natural. En cuanto a sus beneficios, se centran en el fortalecimiento del tren inferior y en la mejora de la salud articular. Puede ser más solitario, pero a cambio permite desarrollar el gusto por la naturaleza, en caso de que se practique en una zona no demasiado urbana.