La calidad y el consumo de pan

¡Buenos días! Hoy queremos hablarte sobre uno de los alimentos más reconocibles de nuestra dieta: el pan. Hace unos días trajimos al blog una receta para hacer pan casero saludable, y estamos seguros de que algunos de nuestros lectores pensaron que era innecesario añadir esa etiqueta de “saludable”, ya que el pan, por sí mismo, no es un producto que vaya a suponer ningún perjuicio para el organismo. Desgraciadamente, cada vez es más importante remarcar que una receta de pan respeta sus ingredientes tradicionales, y vamos a explicarte los motivos.

Pan poco saludable y cada vez menos consumido

Durante muchísimos años, el pan ha sido vital en España, ya que conformaba una parte muy importante de la llamada dieta Mediterránea. Sin embargo, su presencia ha descendido preocupantemente, de tal forma que, si en los años 60 se consumían unos 134 kilos anuales por persona, actualmente la cifra ronda los 35 kilos; es decir, menos de un tercio.

Esta caída en picado responde a varios factores, que atañen al contexto social y a la forma de vida que lleva la mayoría de personas, pero hay un elemento en concreto al que hay que prestar mucha atención: la calidad.

Malas materias primas, métodos de producción en cadena que restan muchísimas propiedades y una larga lista de aditivos que modifican completamente la composición natural y tradicional del pan. Estos son los tres factores que más culpa tienen de que el pan esté desapareciendo de nuestros hábitos alimenticios. De hecho, se está haciendo muy popular una idea que propone dejar de llamar ‘pan’ a algunos productos que no respetan unas condiciones mínimas.

Los tres elementos más perjudiciales que suelen estar presentes entre los ingredientes de estas nuevas y negativas recetas de pan son la sal, los azúcares y las grasas saturadas.

Algunos estudios han comprobado que, de media, el pan que se comercializa actualmente en España contiene una cantidad de sal que triplica las cifras que se utilizaban, por ejemplo, en el siglo XVIII. Podría pensarse que esto ocurre por una mera evolución de la receta, pero la realidad es que en algunos lugares, como las Islas Baleares, elaboran el pan sin añadirle sal, por lo que queda claro que es posible hacerlo.

Por otro lado, el omnipresente azúcar también aparece aquí. Como suele ocurrir, su adición se debe a motivos de comodidad como ablandar la masa, mejorar la textura de la corteza o alargar su período de conservación. No obstante, estos beneficios se logran a costa de empeorar la calidad y hacer que sea un producto mucho menos sano.

Afortunadamente, parece que las empresas de nutrición saludable están empezando a prestar atención al problema del pan

El último de estos tres molestos elementos son las grasas saturadas. Aparecen en muchas de las nuevas variedades de pan, creadas para responder específicamente a unas necesidades en concreto, como podría ser la repostería.

En resumen, el gran problema que afecta a la producción de pan en nuestro país tiene que ver con los métodos de elaboración. La gran mayoría de los inconvenientes que hemos mencionado podrían eliminarse si el pan se fabricase respetando el proceso tradicional. Las barras se conservarían peor, sí, pero nuestra salud lo agradecería enormemente.

La aparición de recetas de pan saludable como solución

Por desgracia, no es nada fácil conocer con exactitud suficiente cuáles son las empresas que fabrican buen pan; además, el mercado está dominado por una filosofía de producción en masa que hace prácticamente imposible la elaboración respetuosa. De esta forma, comprar un pan con todas sus propiedades naturales es poco accesible y, en la mayoría de ocasiones, notablemente más caro.

La buena noticia es que, poco a poco, el mundo de la nutrición deportiva y saludable se está acercando a las rutinas alimenticias de toda la sociedad. Los deportistas ya no son los únicos preocupados por mejorar sus hábitos, así que muchas empresas empiezan a poner el foco en la creación de alternativas saludables para multitud de productos del día a día, y el pan es uno de ellos.

Recetas como la que trajimos la semana pasada se están popularizando, ya que permiten que cada persona elabore su pan y pueda asegurarse de conocer al detalle los ingredientes. Además, las marcas venden su propio pan hecho especialmente para respetar las normas nutricionales que establecen las dietas sanas.

El gran descenso en la calidad y el consumo de pan
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