¿Qué son?

Los ácidos grasos omega-3 son ácidos grasos poliinsaturados (PUFA), se trata de una familia de ácidos grasos esenciales que median numerosos procesos biológicos. Existen tres formas dietéticas principales de ω-3:

  • Ácido alfa-linolénico (ALA; 18: 3n-3)
  • Ácido eicosapentaenoico (EPA; 20: 5n-3)
  • Ácido docosahexaenoico (DHA; 22: 6n-3)

El ALA se considera un ácido graso esencial, lo que significa que los humanos no lo podemos sintetizar por nosotros mismos. Se encuentra en un conjunto relativamente limitado de alimentos, incluidos los frutos secos, semillas y sus aceites (linaza y chía principalmente).

La suplementación con Omega 3 (ω-3) ha ido ganando gran popularidad a través de estos últimos años, la mayoría de veces impulsada por las propias empresas y otras tantas por los buenos resultados observados en algunas patologías como es la mejora del perfil lipídico, reducción del riesgo cardiovascular, síndrome metabólico, lesiones neuronales, mejora del sistema inmune, mantenimiento de masa muscular en población anciana o caquexia, poniendo el broche final en población sana mejorando la recuperación post ejercicio e incluso la recuperación en algunas lesiones gracias a su papel antioxidante y regulando ciertas vías catabólicas/anabólicas en el músculo esquelético.

La necesidad en la mayoría en ocasiones para recurrir a un suplemento de omega 3 sería la ingesta insuficiente de estos tipos de ácidos grasos. Esto es debido a que la dieta occidental en su mayoría presenta un desequilibrio mas que evidente y nada ventajoso en el ratio omega 6/omega 3 a favor del primero.

El ratio idóneo no se sabe exactamente cual es, aunque algunos estudios datan aproximadamente de 4:1a favor del omega 6, existiendo actualmente tal desequilibrio con ingestas 20-30 veces por encima de Omega 6

El EPA y DHA son los ácidos grasos omega-3 más estudiados y se pueden encontrar tanto en el pescado azul, crustáceos, algas o en algunos suplementos dietéticos. El EPA tiene una mayor influencia en el recambio de proteínas musculares mientras que el DHA la tiene a nivel neuromuscular (contenido 50 veces mayor en el cerebro).

EPA y DHA sirven como sustratos necesarios para la producción de mediadores antiinflamatorios y pro-resolutorios de la inflamación (resolvinas, protectinas y maresinas) al mismo tiempo que inhiben la transcripción de otros genes proinflamatorios. Las recomendaciones actuales de la población sobre la ingesta de EPA y DHA para la salud general varían de un país a otro, por regla general suelen ser como mínimo de 250 a 500 mg / día combinando ambos ácidos grasos, aumentándose en algunos contextos particulares como los anteriormente descritos (>1g al día).

Aunque los seres humanos puedan sintetizar de forma endógena EPA y DHA a partir del ácido alfa linolénico (ALA) en la dieta, se consideran parcialmente esenciales ya que la síntesis de EPA y DHA a partir del ácido alfa linolénico es limitada en los seres humanos. De hecho, se estima que la conversión

de ácido ALA en EPA y DHA en los hombres es <8% y <4% respectivamente, mientras que en las mujeres es ligeramente superior, 21 y 9%, respectivamente. Aunque otros estudios no son tan optimistas e incluso datan que la conversión es mucho menor. Por lo que abre al debate si las personas que llevan una dieta vegetariana o “plant based” necesitan de su suplementación para alcanzar niveles adecuados.

Por lo tanto, los niveles circulantes y tisulares de EPA y DHA están determinados principalmente por el consumo dietético, siendo el aceite de pescado (FO) la principal fuente dietética de EPA y DHA. Los suplementos que contienen FO se componen principalmente de triglicéridos, ésteres etílicos y  fosfolípidos, con frecuencia conteniendo micronutrientes adicionales como las vitaminas D y E.

Papel en el mantenimiento de la masa muscular en ancianos y otras patologías

Parece ser que existe gran grueso de la evidencia que concluye que dicha suplementación puede mejorar ciertas patologías como estados “hipercatabólicos” en pacientes oncológicos donde la suplementación con omega 3 quizás sea una opción más que aconsejada.

La caquexia por cáncer se encuentra asociada a una mayor expresión de citocinas proinflamatorias (IL-1, IL-6 y TNF) y proteínas de fase aguda (PCR). Conociendo a su vez que estos marcadores inflamatorios activan vías reguladoras de la proteólisis que a su vez promueven la pérdida de masa muscular. El mecanismo de acción clásico por el cual EPA y DHA modifican la producción de estas citocinas proinflamatorias es a través de la alteración en la síntesis de mediadores lipídicos, principalmente derivados del ácido graso omega-6 ácido araquidónico (ARA) y de los propios EPA y DHA.

En el caso de lo adultos de edad avanzada sabemos que la masa muscular es un seguro de vida ante distintas patologías debido a que esta se aleja bastante del concepto clásico como única función locomotora.

Bajos niveles de masa muscular y fuerza se asocian cada vez más con un mayor riesgo de caídas y mortalidad por todas las causas asociadas. Por tanto, las diferentes estrategias nutricionales, como el consumo de ω-3, con el objetivo de aumentar o mantener la masa muscular y la función física son importantes, independientemente de la edad.

En el caso de las personas de edad avanzada, la hipótesis actual es que sabiendo que a medida que avanzan los años se va produciendo un fenómeno denominado por algunos autores como “resistencia anabólica, el cual se necesita una mayor ingesta proteica para producir el mismo efecto en la MPS (síntesis proteica muscular) en comparación con sujetos jóvenes. Por tanto, se puede especular que una mayor cantidad de ω-3 a nivel celular parece potenciar el anabolismo cuando la dosis de proteína es  insuficiente (algo normal en este tipo de población en la actualidad).

Los mecanismos exactos por los cuales estos ácidos grasos podrían mediar en un aumento de MPS siguen siendo desconocidos, pero parece ser que se encuentran involucrados con alteraciones en las vías catabólicas y anabólicas. Incorporándose a las membranas celulares de varios tejidos, incluido el músculo esquelético. Esta incorporación parece ser un proceso crónico que se puede observar a partir de las 2  semanas de suplementación. 

En las células musculares (miocitos), el EPA y DHA parece ser que puede mejorar la fluidez de la membrana, mejorando la captación de aminoácidos y en consecuencia, haciendo que la célula sea más “sensible” a MPS. Sin embargo, los estudios que evalúan la suplementación con omega 3 y MPS han mostrado resultados contradictorios y se necesitan una mejora de la metodología empleada sobre todo a la hora de estandarizar el placebo que se utiliza y la forma de administración. También matizar que un aumento agudo de una vía de señalización no tiene porque significar o traducirse a largo plazo en un aumento de la masa muscular (ya que este proceso se encuentra influenciado por muchos factores más).

Cambio en el contenido de lípidos del músculo esquelético a través del tiempo con suplementos de ácidos grasos omega-3

Figura 1.(A) Cambio en el contenido de lípidos del músculo esquelético a través del tiempo con suplementos de ácidos grasos omega-3. (B) Posibles escenarios clínicos para el uso de suplementos de ácidos grasos omega-3 para promover y / o mitigar las pérdidas de masa músculo-esquelétiao; ácido eicosapentaenoico (EPA), ácido docosahexaenoico (DHA), síntesis de proteínas  musculares (MPS), degradación de proteínas musculares (MPB).

En resumen, la evidencia disponible sugeriría que la ingesta de ácidos grasos omega-3 tiene el potencial de mejorar el anabolismo del músculo esquelético, pero la magnitud del efecto puede depender de varios factores. Estos factores incluyen, pero no se limitan a la ingesta total de proteínas, la técnica de medición, sexo, edad y el estado metabólico de los sujetos.

Fig2. Mecanismos de acción moleculares de los ácidos grasos omega-3 en el músculo esquelético relacionados con la síntesis y  degradación proteica (turnover) 

Fig2. Mecanismos de acción moleculares de los ácidos grasos omega-3 en el músculo esquelético relacionados con la síntesis y  degradación proteica (turnover)

En la segunda parte hablaremos de las diferencias tecnológicas de los diferentes tipos de omega 3 según su procedencia (en forma de triglicéridos vs etil éster) en cuanto absorción, biodisponibilidad, estabilidad, oxidación y seguridad. Además de hablar sobre algunas certificaciones de calidad como el  sello IFOS y las condiciones que nos garantiza.

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  • Ayuda frente a los marcadores de riesgo cardiovascular.
  • Eficaz en el control del daño oxidativo.
  • Esencial en numerosos tejidos humanos.
  • Ayuda frente a algunas enfermedades crónicas de origen inflamatorio.
  • Posible ayuda frente a enfermedades oftalmológicas y neurodegenerativas.
  • Control del daño muscular inducido por el ejercicio.
  • Completa la falta de omega 3 en la dieta occidental.

Bibliografía

  • Lewis, N. A., Daniels, D., Calder, P. C., Castell, L. M., & Pedlar, C. R. (2020). Are there benefits from the use of fish oil supplements in athletes? A systematic review. Advances in Nutrition.
  • Candela, C. G., López, L. B., & Kohen, V. L. (2011). Importance of a balanced omega 6/omega 3 ratio for the maintenance of health. Nutritional recommendations. Nutricion hospitalaria, 26(2), 323-329.
  • McKendry, J., Currier, B. S., Lim, C., Mcleod, J. C., Thomas, A. C., & Phillips, S. M. (2020). Nutritional supplements to support resistance exercise in countering the sarcopenia of aging. Nutrients, 12(7), 2057.
  • Rossato, L. T., Schoenfeld, B. J., & de Oliveira, E. P. (2020). Is there sufficient evidence to supplement omega-3 fatty acids to increase muscle mass and strength in young and older adults?. Clinical Nutrition, 39(1), 23-32.
  • McGlory, C., Calder, P., & Nunes, E. A. (2019). The Influence of Omega-3 Fatty Acids on Skeletal Muscle Protein Turnover in Health and Disease. Frontiers in nutrition, 6, 144.

Autor: Marcos Rueda Córdoba