La importancia de elegir un buen momento del día para entrenar

Todas las personas que dedican una parte de su vida al deporte sabrán, por experiencia propia, que existe un factor importante y muy difícil de explicar a la hora de elegir cuándo es el mejor momento para ponerse a hacer ejercicio físico. De hecho, esa elección varía dependiendo de a quién preguntes, algo que hace aún más complicado el entendimiento de este fenómeno.

Con la intención de encontrar una solución sólida a dicho enigma, un grupo de investigadores se ha propuesto realizar un estudio en el que se relacionen los ritmos circadianos con la efectividad de la actividad deportiva en el organismo. El resultado, como cabía esperar por todas las evidencias existentes, ha demostrado que sí existe una influencia real entre el momento del día en el que se entrena y el nivel de rendimiento obtenido.

¿Qué son los ritmos circadianos?

Seguro que conoces algún caso de una persona cuya rutina deportiva se haya visto modificada por un cambio de turno en el trabajo, por ejemplo. Muy probablemente, la primera sensación que habrá llamado su atención tiene que ver con un descenso notable de su rendimiento, además de la dificultad para entrar en calor y empezar a dar lo máximo de sí misma.

Se trata de un problema común a prácticamente todo el mundo del deporte -salvando siempre las excepciones puntuales-, y ahora tiene una explicación mucho más científica de lo que se pensaba. Para entender esta curiosa peculiaridad hay que acudir al concepto de los ritmos circadianos, así que vamos a intentar explicarlo antes de introducirnos más profundamente en lo que nos ocupa hoy.

Los ritmos circadianos son todos aquellos cambios físicos y mentales que se producen por los ciclos de luz y oscuridad que se dan a lo largo del día. Es decir, es la respuesta del organismo a las diferentes fases que se suceden durante 24 horas; por lo tanto, preparan nuestro cuerpo para adaptar sus capacidades a una rutina. Los ritmos circadianos explican, por ejemplo, por qué hay personas que durante el principio de las vacaciones siguen despertándose a la hora de trabajar, y es que su cerebro está ‘programado’ para mantener esa rutina establecida durante mucho tiempo.

La ciencia ha demostrado que la tarde-noche es el mejor momento para la práctica deportiva

Aunque en algunos casos, como el que acabamos de mencionar, pueda parecer una molestia, la tarea de los ritmos circadianos es vital y nos hace ser mucho más efectivos en todo lo que hacemos. Si no existiese este mecanismo, podríamos tener sueño o hambre a cualquier hora del día, y esos períodos en los que nos notamos mucho más activos no existirían.

La influencia de los ritmos circadianos en el deporte

Entendiendo cuál es el funcionamiento de los ritmos circadianos, parece obvio que, si tienen tanto poder sobre nuestro cuerpo, su influencia sobre la actividad deportiva será muy importante. Precisamente ese es el objeto de estudio de la investigación publicada por la revista Cell Metabolism.

A través de diversos experimentos, primero con ratones y luego con humanos, se intentaron probar los aspectos concretos en los que puede influir directamente la elección del momento del día en el que se realiza el ejercicio físico. Uno de los elementos más afectados es el metabolismo, llegando incluso a depender en un 50% de los ritmos circadianos, según un investigador del Centro de Epigenética y Metabolismo de la Universidad de California.

De esta forma, ciertos metabolitos aumentan sus niveles durante unas horas determinadas del día. Más concretamente, los resultados apuntan a que el mejor momento para hacer ejercicio son las horas previas al final del período activo del ritmo circadiano; en una rutina normal de un ser humano, eso corresponde a la tarde-noche.

Otro de los descubrimientos demostró que el consumo de oxígeno durante la actividad deportiva es más bajo en ese momento que, por ejemplo, por la mañana. Cuanto menos oxígeno se consuma, más resistencia ofrece el organismo a los esfuerzos, por lo que el rendimiento crece.

En resumen, la ciencia ha conseguido demostrar que la idea de que establecer una rutina en la que coloques tu entrenamiento en el momento del día en el que más activo te notes, es completamente acertada. Cada persona tiene unos ritmos circadianos, así que lo único que hay que hacer es descubrir cuál es la hora adecuada para cada cosa. Las investigaciones mencionadas dan una pista muy valiosa: el mejor momento para hacer deporte suele coincidir con las últimas horas antes de comenzar el período de descanso.

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