PIENSA COMO UN ABEJORRO

Bueno, quien más quien menos sabe qué es un abejorro, un insecto grande y peludo que revolotea buscando polen como sus parientes más pequeños, las abejas. Bien, desde hace años, científicos especializados en leyes de aerodinámica han estudiado el vuelo de diversos animales para tratar de aplicar sus ventajas fisionómicas al vuelo de nuestros aeroplanos. Pues bien, se analizó el cuerpo del abejorro y sus capacidades de vuelo, y tras cientos de ecuaciones, de fórmulas cuasi-arcanas, se llegó a una conclusión inequívoca: el abejorro no debería ser capaz de volar.

Ahí le tienes, volando insolente y desafiante…

Pues nada, al parecer al bichejo la ciencia se la trae al pairo y a pesar de los gritos y quejas de la comunidad científica que le dice que deje de hacer algo que no puede, pues el sigue volando.

¿Lo pilláis? Nuestra mente, como atletas, nos juega muy malas pasadas, nuestra voz interior es capaz de dar al traste con el mejor entrenamiento, simplemente porque no creemos en nuestras posibilidades. Escuchamos con demasiada frecuencia nuestras debilidades pero ignoramos nuestras fortalezas. Para lograr grandes resultados, debemos de comenzar a pensar como el abejorro, saber que a pesar de las dificultades podemos volar, podemos correr, saltar, levantar grandes cargas y continuar contra viento y marea.

ENTRENA COMO UN PURA SANGRE

No os equivoquéis, los caballos que corren en las carreras, pura sangres y otras razas, son atletas, desde sus pezuñas hasta el último pelo de sus crines. Se saben diferentes al resto de caballos, viven para correr y cuando salen a competir lo dan todo. Les alimentan de manera diferente, les tratan las lesiones con técnicas de masaje y electroestimulación, siguen rigurosos entrenamientos y compiten por las mejores marcas. Nunca verás a un caballo de carreras hacer una vuelta más “porque el entrenamiento no ha sido muy duro”. Nunca verás a un caballo compararse con otro, ni discutir con su entrenador porque no cree que el entrenamiento sea el adecuado. Viven para correr, confían en quienes les cuidan y les entrenan y cuando salen a la pista dan el 100%

Potencia…

La mayoría hemos dudado en algún momento de nuestro entrenador, de nuestra dieta, de nuestro entrenamiento. Incluso hemos hecho algo que nos desaconsejaban/prohibían porque hemos visto a otros hacerlo, porque hemos leído en algún lado o por cualquier razón. Puede, incluso, que hayamos abandonado completamente un entrenamiento, por considerar los avances demasiado lentos, sin darle una verdadera oportunidad a que los resultados aparecieran.

Pero los caballos no. Se ciñen a los entrenamientos que les dan, a las comidas que deben tomar y a los cuidados y descansos que deben de seguir. Ni más ni menos. Como atletas, debemos de confiar en quienes nos preparan, en sus conocimientos y sus capacidades (si es que las han probado, claro) y ceñirnos al plan. Recordad que es más que posible que vuestros entrenadores sepan de lo que hablan y que sepan que existe un periodo de tiempo necesario para que se produzcan los resultados deseados. Respetad a vuestros entrenadores y confiad en el plan para obtener grandes resultados.

 

Y termino con una frase que describe mi mentalidad y la de cualquier persona que se preste a hacerlo, no solo en el ámbito deportivo, sino en cualquier aspecto de la vida u objetivo que os fijéis: EL TRABAJO DURO SUPERA AL TALENTO INNATO.