El aceite de coco tiene muchos beneficios para el organismo. Está compuesto de varios tipos de ácidos grasos, principalmente de grasas saturadas, y en menor medida grasas monoinsaturadas (ácido oleico) y grasas poliinsaturadas (ácido linoleico). Dentro de las grasas saturadas, se encuentran ácido laúrico, ácido mirístico, ácido palmítico, ácido palmítico, ácido cáprico, ácido esteárico y ácido caproico.

Nos ayuda a mejorar el metabolismo, gracias a sus triglicéridos de cadena media, que nos facilita la conversión de la hormona tiroidea T4 a T3 (la glándula tiroidea libera esta hormona T4 en la sangre, y la T4 que es la parte inactiva, debe liberar 1 molécula de yodo para convertirse en T3, que es la parte activa de la hormona tiroidea). Esta hormona tiroidea T3 nos ayuda a no retener líquido, acelerar el metabolismo, a oxidar grasa, a estar activos y a mantener unos niveles altos de dopamina, que intervienen en un estado de ánimo favorable. Con lo cual, el aceite de coco nos ayuda a la conversión de T4 a T3.

El aceite de coco nos ayuda a aumentar nuestra energía, ya que está compuesto de varios tipos de ácidos grasos, principalmente grasas saturadas, siendo la mayor parte triglicéridos de cadena media (TCM). El triglicérido de cadena media cuando llega a la sangre y es metabolizado por el hígado, libera cetonas, que son una fuente de energía.

El aceite de coco usado en personas que estén haciendo dieta hipocalórica o con restricción de carbohidratos, tiene un efecto saciante, lo cual será más fácil de llevar dicha dieta, ya que disminuirá la ansiedad producida por el hambre.

El aceite de coco posee poder antiséptico y antibacteriano a nivel intestinal, porque permite que el entorno intestinal se regenere, funcione mejor y en especial el ácido laúrico resulta un gran antibacteriano y antiparasitario contra infecciones como escherichia coli, hongos o cándida.

El aceite de coco es beneficioso contra procesos neurodegenerativos como alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, autismo o epilepsia. Esto es debido a que las cetonas, cuando nos encontramos en cetosis, las neuronas usan estas cetonas para mejorar el rendimiento mitocondrial que no funciona bien por estos procesos neurodegenerativos.

El aceite de coco nos proporciona protección cardiovascular, gracias a sus grasas saturadas, que nos mejoran el perfil lipídico, ya que se produce una mínima oxidación por parte del aceite de coco, porque las grasas saturadas son muy estables. Consumir aceite de coco nos reduce el colesterol y nos aumenta el colesterol bueno HDL.

Existe otro uso del aceite de coco, a parte, de consumirlo en nuestra alimentación, se emplea como un hidratante para la piel o para el cabello.

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Alberto González