La dieta Mediterránea es uno de los elementos más reconocibles de nuestro país. Junto con otros lugares del sur de Europa –como podría ser Italia-, la alimentación española ha alcanzado una fama mundial gracias a su sabor y sus propiedades. Solo hay que preguntarle a cualquier conocido que haya tenido que emigrar por algún motivo, cuáles son las cosas que más echa de menos; la comida será una de ellas, sin lugar a dudas.

La dieta Mediterránea, uno de nuestros bienes más preciados

La gran riqueza de entornos y climas diferentes hace que, dentro de un mismo territorio, cada zona sea perfecta para un tipo de alimentos muy concretos. De esta forma, la dieta Mediterránea incluye una variedad que la hace una de las más completas y positivas para la salud del organismo.

Hay pocas cosas más importantes en la alimentación que las propiedades saludables, pero si aún no te habías convencido de que nuestra dieta es una auténtica bendición culinaria, los resultados de un estudio de la Universidad de Saint Louis te lo van a dejar claro. Un equipo de investigadores de este centro, liderados por el profesor de nutrición Edward Weiss, quisieron profundizar en los beneficios de la dieta Mediterránea, ya que observaron que muchos de los componentes de sus recetas típicas eran antioxidantes y nitratos con propiedades alcalinas y antiinflamatorias; por lo que sospechaban que podrían tener más cualidades de las que se le atribuyen actualmente.

Cabe señalar las características principales de este tipo de alimentación, en la que predominan los vegetales –ya sean verduras, frutas, frutos secos, cereales, aceite de oliva o legumbres- el huevo y el pescado; además, elementos como la carne roja o los alimentos procesados tienen un peso muchísimo menor que en otro tipo de dietas.

Unos beneficios deportivos con evidencias científicas

Con una muestra aleatoria de siete mujeres y cuatro hombres, todos con un perfil físicamente activo, los investigadores les hicieron mantener una dieta estrictamente Mediterránea durante cuatro días. Una vez cumplida esta condición, los participantes corrieron en una cinta estática una distancia de cinco kilómetros.

En solo 96 horas, la dieta Mediterránea incrementó el rendimiento de los participantes en un 6%

Entre nueve y 16 días después, esas mismas 11 personas mantuvieron una dieta occidental –en la que aparecen muchos más alimentos procesados, con componentes como la grasa saturada y los azúcares- durante otros cuatro días, para repetir la prueba de cinco kilómetros de carrera. Los resultados fueron notables, ya que, con la dieta Mediterránea, los sujetos fueron un 6% más rápidos; mientras que su ritmo cardíaco no se vio demasiado alterado y su sensación de cansancio al final fue la misma en ambas ocasiones.

Lo más sorprendente de todo es que esta mejora se produjo tras solo 96 horas de mantenimiento de la dieta. Puede parecer difícil de creer, pero el profesor Weiss lo explicó de la siguiente manera: “Muchos de los nutrientes individuales de la dieta Mediterránea mejoran el rendimiento físico inmediatamente o en unos pocos días. Por ello, tiene sentido que seguir toda una dieta con esos nutrientes supone también una mejora rápida”.

Imaginad todo lo que se puede conseguir a largo plazo con un tipo de alimentación que, en solo cuatro días, ya es capaz de dar resultados visibles. Y es que el refrán tiene toda la razón del mundo: “Somos lo que comemos”.