El estiramiento es una fase vital del entrenamiento, ya que cuenta con una importancia que perfectamente se podría equiparar a los ejercicios realizados. Sin embargo, existen muchísimos casos de personas que, sea por el motivo que sea, no estiran como deberían hacerlo.

La función de los estiramientos es evitar cualquier tipo de molestia e incluso lesiones. Un deportista cuyos músculos estén acostumbrados a estirar a diario tendrá muchas menos posibilidades de sufrir sobrecargas, tirones, etc… Además, la mejora de la flexibilidad también es un aspecto importante que beneficiará directamente al rendimiento físico.

El estiramiento como protección contra las lesiones

Todas las personas que hacen deporte de forma asidua conocen algún caso –o lo han experimentado en sus carnes- de problemas musculares que surgen por una mala rutina de estiramientos o, directamente, por no estirar. De hecho, desde niños se nos insiste en la importancia de estirar adecuadamente, pero parece que existe una reticencia casi natural a este tipo de hábito.

Quizá se deba a que, por lo general, la gente suele estirar justo después de entrenar, en ese momento en el que lo único que apetece es darse una ducha lo antes posible y poder relajarse y descansar tras el esfuerzo realizado. Por ello, saltarse el estiramiento es una tentación que, en muchas ocasiones, se superpone a la responsabilidad del atleta.

Si este comportamiento se convierte en algo común, las consecuencias pueden empezar a verse muy pronto, en forma de sobrecargas musculares, molestias y, a la postre, lesiones de diferentes tipos. Ya no solo es que el estiramiento proteja y sea una prevención contra estos problemas deportivos, sino que incluso puede ayudar a identificar ciertos indicadores que preceden a algunas lesiones y que se acentúan a la hora de estirar esa zona.

Desde NutriMarket queremos ofrecer, en este texto, cuatro consejos que pueden ser muy útiles para cualquier persona que crea que no está estirando con toda la perfección que debería. En caso de que ni siquiera estires, insistimos en que debes hacerlo. Como mínimo tienes que introducir estiramientos en todas y cada una de tus rutinas de entrenamiento, pero también puedes estirar a diario, en tu casa, para mantener una flexibilidad óptima.

Cuatro consejos para estirar mejor

  1. Si te duele, no lo estires. Como ya hemos comentado antes, los estiramientos pueden funcionar como un identificador de posibles lesiones, ya que hacen que el músculo reciba una gran tensión. Por ello, si sientes dolor mientras estás haciendo un estiramiento en concreto, deja de hacerlo y acude al médico o fisioterapeuta, porque seguramente esa molestia esté relacionada con algún problema muscular.
  2. Estira todos tus músculos por igual. Es muy común en deportistas el hecho de notar algunas zonas musculares más tensas que otras, y la tendencia hace que se suelan enfocar los estiramientos justo en esos lugares. Sin embargo, lo ideal es repartirlos de forma equitativa. Por ejemplo, no debes estirar mucho más el cuádriceps derecho que el izquierdo, por mucho que lo notes más cargado.
  3. No estires justo antes de correr. Las rutinas de estiramientos deben llevarse a cabo después de entrenar o en un momento del día en el que no vayas a realizar ejercicio inmediatamente después. Antes de correr, calienta tus músculos.
  4. Evita los rebotes. Seguramente ya hayas oído este consejo en alguna ocasión, y es que los famosos rebotes son una práctica demasiado extendida en el mundo del deporte. Se trata de un tipo de estiramiento en el que, al llegar al máximo de tensión, realizas un ‘rebote’ con el cuerpo para poder estirar más allá de ese punto. Tiene un riesgo bastante alto, ya que estás haciendo que tus tendones y músculos sobrepasen su tensión máxima, facilitando así que surjan lesiones.
4 consejos para mejorar la calidad de tus estiramientos
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