Nadie duda de que escuchar música es una de las formas más eficaces de animar tu mente, pero estudios recientes han llegado a la conclusión de que no es solo eso, sino que también es posible que tu cuerpo se active si se eligen los estilos musicales correctos. De hecho, en el texto de hoy vamos a explicar los resultados de una serie de investigaciones plenamente enfocadas a desvelar si realmente la música puede influir en la práctica deportiva en sí misma.

Ejercicio muy intenso en personas muy poco activas

Los experimentos que se han ido realizando en el seno de este estudio toman como disciplina deportiva de base el entrenamiento a intervalos de alta intensidad (HIIT, por sus siglas en inglés). Esta elección no es azarosa, sino que responde a dos peculiaridades que conjuga este tipo de fitness: por un lado, es una modalidad ideal para aquellas personas que son poco activas porque no tienen tiempo en su día a día; por el otro, esas mismas personas son más reacias a introducir el HIIT en sus vidas, porque lo ven demasiado exigente.

Su capacidad para aportar beneficios al organismo y las dificultades motivacionales que aparecen cuando se conoce su mecánica de trabajo hacen que sea ideal para una investigación como esta, en la que se pretende demostrar que, gracias a la música, es más sencillo realizar entrenamientos que, sin ella, costaría mucho más hacer.

Con la modalidad ya seleccionada, el siguiente paso es elegir al sujeto con el que se van a realizar las pruebas. El campus UBC’s Okanagan, en el que tiene lugar el estudio del que hoy hablamos, ya había comprobado previamente los efectos de la música durante entrenamientos HIIT en personas con un nivel de actividad moderado; sin embargo, en esta ocasión se decidió poner el filtro más bajo, para que solo entrase en los experimentos gente insuficientemente activa.

El principal punto a favor que se desprende de ello es que para una persona poco o nada activa, deportivamente hablando, es mucho más difícil motivarse y tener la fuerza de voluntad suficiente a la hora de encarar un entrenamiento con una exigencia tan dura como la que tiene el HIIT. De esta forma, los efectos de la música pueden ser bastante más visibles, aunque la dificultad que entraña se incrementa de igual manera.

Resultados sorprendentemente positivos

La primera parte de la investigación consistió en crear una lista de canciones cuya capacidad motivacional fuese lo más elevada posible. Para ello, se configuró un panel de personas adultas que debían puntuar las cualidades de 16 canciones en términos de influencia en su estado de motivación. De ahí fueron seleccionadas las tres canciones con mejor calificación, para ser utilizadas durante el entrenamiento de los sujetos experimentales.

La muestra utilizada en este estudio fue de 24 personas, todas ellas con unos hábitos insuficientemente activos en lo relativo al ejercicio físico. El entrenamiento al que fueron sometidas se conoce como “entrenamiento de un minuto”, ya que consiste en 60 segundos de actividad deportiva a la más alta intensidad. Se trata de tres sprints a fondo, con una duración de 20 segundos cada uno, entre los que hay pequeños intervalos de descanso; además de eso, había un calentamiento previo y un enfriamiento posterior. En total, 10 minutos de entrenamiento.

Los participantes completaron esta actividad bajo tres condicionantes diferentes: sin ningún tipo de apoyo auditivo, con un podcast en el que no hay música y con las tres canciones motivacionales previamente seleccionadas.

Los resultados hicieron que uno de los investigadores afirmase que “cuanto más lo observo, más sorprendido estoy”. Esa sorpresa se debe a que las conclusiones llegaron más lejos de lo que ellos mismos pensaban. Como todo el mundo imaginaba, se desveló que las sesiones realizadas con música eran mucho más disfrutadas, incluso por sujetos cuyo nivel de actividad deportiva es muy bajo. Sin embargo, hay algo más, y es que la música motivacional tiene la capacidad de elevar la frecuencia cardiaca, extendiendo su influencia positiva hasta el mismísimo rendimiento físico del organismo.

En resumidas cuentas, escuchar música es uno de los mejores complementos posibles para cualquier tipo de actividad deportiva. No solo te ayuda a motivarte para que tu rendimiento mental se incremente, sino que puede llegar a afectar positivamente al comportamiento de tu cuerpo durante el ejercicio.

Escuchar música animada mejora tus entrenamientos
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