Origen y funciones de la beta alanina

La beta alanina es un derivado de la alanina, que es un aminoácido no esencial y se emplea en procesos como la glucólisis, gluconeogénesis y el ciclo de Krebs.

La beta alanina es una modificación que utiliza como base un aminoácido llamado alanina. Las principales diferencias entre un compuesto y otro son, por un lado, que la alanina tiene la capacidad de unirse a otros aminoácidos para sintetizar proteínas, mientras que la beta alanina no cuenta con esa ventaja; sin embargo, esta es un precursor natural de la carnosina, otro aminoácido con cualidades antioxidantes que reducen el nivel de acidez en situaciones de alta exigencia física y fatiga.

Cuando realizamos cualquier actividad física necesitamos usar el glucógeno mediante un proceso llamado glucogenólisis, que es la degradación del glucógeno para que se produzca glucosa. A continuación, la glucosa se convierte en piruvato mediante un proceso llamado glucólisis, que es la degradación de la glucosa. Después, el piruvato se convierte en ácido láctico, produciendo también el aminoácido alanina. Esto ocurre cuando se trabaja con el metabolismo anaeróbico, es decir, en actividades con una intensidad elevada. El piruvato y la alanina circulan por la sangre hasta llegar al hígado, y en el hígado se va a producir la neoglucogénesis, lo que significa que tanto el piruvato como la alanina se van a volver a transformar en glucosa. Esta glucosa resultante la podemos usar de forma inmediata para seguir realizando ejercicio físico o, si no se va a utilizar, almacenarla en forma de glucógeno hepático. Todo este proceso, a través del cual circulan el ácido láctico y la glucosa entre hígado y músculo, es denominado ciclo de Cori.

Cómo aprovechar al máximo las propiedades de la beta alanina

Las principales fuentes naturales para obtener carnosina, alanina y beta alanina son las carnes de vacuno, cerdo, pollo, pavo, pescados, huevos, lácteos y vegetales en menor cantidad. Se recomienda suplementarse con beta alanina, ya que con los alimentos solo obtenemos un pequeño porcentaje. La carnosina se encuentra de forma abundante en el tejido muscular, principalmente en las fibras de tipo 2. Cuando se realiza ejercicio de alta intensidad, se producen sustancias de desecho que disminuyen nuestro PH, provocando acidez en el organismo. Lo que hace la carnosina es reducir esta acidez en el organismo y la fatiga.

Es recomendable suplementarse con beta alanina cuando hagamos entrenamientos de alta intensidad y de larga duración, como puede ser el entrenamiento de hipertrofia muscular. La beta alanina no te va a producir de manera directa que el músculo crezca, sino que lo va a hacer de manera indirecta, haciendo que seas capaz de entrenar más. Las más recientes investigaciones sobre suplementación con productos basados en beta alanina concluyen que los primeros efectos beneficiosos empezarán a experimentarse en la segunda semana, aunque habrá que esperar unas 10 semanas hasta poder aprovechar al máximo sus propiedades. Se debe de empezar a tomar una fase de carga, de 0,05 g/kg/día, repartiendo las tomas en 3 o 4, durante 46 días. Se continuará su toma con una fase de mantenimiento de 0,02 g/kg/día durante 6 semanas.

Se recomienda tomar conjuntamente la beta alanina con creatina, ya que la beta alanina potenciará los efectos ergogénicos de la creatina.

Existe un efecto secundario del uso de beta alanina: la parestesia, que provoca una sensación de hormigueo por todo el cuerpo y se produce por la toma de grandes cantidades de beta alanina. A simple vista no es perjudicial para el cuerpo, pero genera una sensación incómoda para el usuario; de todos modos, esa sensación de hormigueo y picor desaparece transcurridos unos 15 minutos.

La beta alanina
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